Posibilidades de KFK:
KFK, monstruosamente enfermo en sus últimos días, finalmente llegó al punto de partida. En su mesa de trabajo, que permanecía pulcra y lúgubre frente a la cama, una noche, al despertar repentinamente, trazó un círculo en lápiz negro y al colorearlo se dio cuenta de que podía así atravesarlo. Pero atravieso, KFK pensó, la idea misma de haberlo engendrado.
KFK, que solía pasar días enteros solo y absurdo en su habitación, soñaba con que un círculo se revelase contra su propia naturaleza en la tonta idea de que lograría su periferia sólo al acorralarse a sí mismo, en un sentido bastante más amplio al que estamos habituados.
16 septiembre, 2007
Apostar a que pase algo.
Veo los rostros de tantos ogros y oráculos: Mallarmé y su Santo Grial herido por las sombras. Su palabra traicionada. Holderlin empleado en retroceder infinitamente, muriendo infinitamente, enamorando a un alma que no puede ser. Su palabra denegada. Arlt imbuido en el tormento de no ser Arlt. Su palabra sola. Desolada.
Me sumerjo en bestias y huracanes de ojos ciegos.
(el otro día – vaya ocasión la del otro día – me decían: en los últimos días de un hombre, dale a elegir: escribir lo mejor que puede escribir o leer lo mejor que puede leer: ¿qué elige?)
El otro día es hoy. Ahora. Mi otro día siempre es hoy. No conozco presente más que el del otro día. A veces creo que necesitaría finalmente explicarme mejor, que hace falta un poco de claridad para pasar en limpio –otra instancia infinita- Y aunque sé muy bien que, después de todo, puedo reunir algunas ideas díganse prolijas, su anuncio me alojaría en un sin fin de mentiras. Cuando miento, no siempre estoy escribiendo.
Veo los rostros de tantos ogros y oráculos: Mallarmé y su Santo Grial herido por las sombras. Su palabra traicionada. Holderlin empleado en retroceder infinitamente, muriendo infinitamente, enamorando a un alma que no puede ser. Su palabra denegada. Arlt imbuido en el tormento de no ser Arlt. Su palabra sola. Desolada.
Me sumerjo en bestias y huracanes de ojos ciegos.
(el otro día – vaya ocasión la del otro día – me decían: en los últimos días de un hombre, dale a elegir: escribir lo mejor que puede escribir o leer lo mejor que puede leer: ¿qué elige?)
El otro día es hoy. Ahora. Mi otro día siempre es hoy. No conozco presente más que el del otro día. A veces creo que necesitaría finalmente explicarme mejor, que hace falta un poco de claridad para pasar en limpio –otra instancia infinita- Y aunque sé muy bien que, después de todo, puedo reunir algunas ideas díganse prolijas, su anuncio me alojaría en un sin fin de mentiras. Cuando miento, no siempre estoy escribiendo.
15 septiembre, 2007
Tarde o temprano termina acabándose.
Vaya frase. Cierta, sí, pero vaya frase.
Tarde o temprano, termina; acabóse. Y ahí ya nos vamos entendiendo un poco más.
He preferido sedimentar algo antes de venir aquí a expulsarlo. Me percato de que obedece a una especie de acuerdo roto con lo que se supone que debe ser, pero en suma, tratar de ver lo que puede ser, o incluso, sólo imaginar algo de tal presunción ya me dejaría inactivo un par de jornadas y a puro gusto y culpa. Por eso es que si he de venir aquí, si he de corroborar aquí que todo lo que allá es, más o menos, una suerte de venganza, prefiero que sea con ciertas moderaciones. Prefiero el ventrilocuismo. O el vudú. Operar algo lejos de mí. Ya no torcer la suerte, no. Sólo operar. Reunir instancias, hacer prólogos en diferido, o post-prólogos. Post-prólogos que han de ser escritos en algún lugar del presente. Sólo vos sabés cuándo. Y si sabés cuando, es que tenés más dominio que yo. Y eso, desde el vamos, que es cierto.
Hace dos días la vi a ella salir del cine. De la Lugones. Yo también salía de la misma sala, pero imposible saber que ahí estaba; de todas formas. No se puede ver Lola sabiendo que ella está ahí. Por eso es que la vi con la más dulce de las inocencias. Ella estaría a veinte butacas de distancia. Así es que Lola no me hace llorar. Aunque ni con ella en estos días podemos llorar.
¿Tenés ganas? Sí, a veces tengo.
Anoche por ejemplo, tuve ganas. Apagué el velador y me dormí. No siempre es tan fácil, pero lo apagué. No voy a tener problemas en saber por donde voy, no tengo más que volver un poco en mi cabeza y ya sé por dónde voy. Esas cosas, por suerte, siguen estando claras para mí.
No sé muy bien qué cosas hacen que uno despierte un sábado a las 6 de la matina. Parece, más allá del asombro, un gesto de mal gusto. Me traje el café, lo puse frente al ventanal, bebí de a sorbos esporádicos hasta que se enfrió. Ya frío estaba en el primer cigarrillo. Es el mejor de todos. Los cigarrillos, como muchas cosas de la vida, son los mejores en tanto primeros. Los demás serán sólo eso: los demás. Pero no el primero. El primero tiene de bueno por sobre todo que no será el último. No ando mucho en plan de creer que cualquiera puede ser el último la verdad. Ni en plan de creer. En plan de creer, tampoco ando.
En realidad, lo que hay que hacer es mandarse a mudar. Lograr que un amigo nos invite a almorzar. Pagar un buen vino y pensar mañana en lo que gasté, o no pensar y pagarlo, así nomás, con los ojos cerrados. Quedarse un rato largo en la parrilla enfrente de la plaza Irlanda después y ver que el sol hace lo suyo con las hojas. Es un día hermoso. No está para melonear con tanto frío. Y si se puede, acostumbrarse a ello, y un día llegar así a un estado Alexis Zorba. Aunque lo sienta y sea una contradicción muchas veces, llegar al estado Alexis Zorba. No me importa ya el qué diré. Que lo haya intentado alguna que otra y pasada vez, quiero recuperar mi Alexis. Quiero mentirlo siquiera. Y si quiero, puedo. Eso digo. Me digo. Eso me repito. Que si quiero, entonces Zorba, Alexis.
Seguro que a Kazantzakis le pasó lo mismo y...
Vaya frase. Cierta, sí, pero vaya frase.
Tarde o temprano, termina; acabóse. Y ahí ya nos vamos entendiendo un poco más.
He preferido sedimentar algo antes de venir aquí a expulsarlo. Me percato de que obedece a una especie de acuerdo roto con lo que se supone que debe ser, pero en suma, tratar de ver lo que puede ser, o incluso, sólo imaginar algo de tal presunción ya me dejaría inactivo un par de jornadas y a puro gusto y culpa. Por eso es que si he de venir aquí, si he de corroborar aquí que todo lo que allá es, más o menos, una suerte de venganza, prefiero que sea con ciertas moderaciones. Prefiero el ventrilocuismo. O el vudú. Operar algo lejos de mí. Ya no torcer la suerte, no. Sólo operar. Reunir instancias, hacer prólogos en diferido, o post-prólogos. Post-prólogos que han de ser escritos en algún lugar del presente. Sólo vos sabés cuándo. Y si sabés cuando, es que tenés más dominio que yo. Y eso, desde el vamos, que es cierto.
Hace dos días la vi a ella salir del cine. De la Lugones. Yo también salía de la misma sala, pero imposible saber que ahí estaba; de todas formas. No se puede ver Lola sabiendo que ella está ahí. Por eso es que la vi con la más dulce de las inocencias. Ella estaría a veinte butacas de distancia. Así es que Lola no me hace llorar. Aunque ni con ella en estos días podemos llorar.
¿Tenés ganas? Sí, a veces tengo.
Anoche por ejemplo, tuve ganas. Apagué el velador y me dormí. No siempre es tan fácil, pero lo apagué. No voy a tener problemas en saber por donde voy, no tengo más que volver un poco en mi cabeza y ya sé por dónde voy. Esas cosas, por suerte, siguen estando claras para mí.
No sé muy bien qué cosas hacen que uno despierte un sábado a las 6 de la matina. Parece, más allá del asombro, un gesto de mal gusto. Me traje el café, lo puse frente al ventanal, bebí de a sorbos esporádicos hasta que se enfrió. Ya frío estaba en el primer cigarrillo. Es el mejor de todos. Los cigarrillos, como muchas cosas de la vida, son los mejores en tanto primeros. Los demás serán sólo eso: los demás. Pero no el primero. El primero tiene de bueno por sobre todo que no será el último. No ando mucho en plan de creer que cualquiera puede ser el último la verdad. Ni en plan de creer. En plan de creer, tampoco ando.
En realidad, lo que hay que hacer es mandarse a mudar. Lograr que un amigo nos invite a almorzar. Pagar un buen vino y pensar mañana en lo que gasté, o no pensar y pagarlo, así nomás, con los ojos cerrados. Quedarse un rato largo en la parrilla enfrente de la plaza Irlanda después y ver que el sol hace lo suyo con las hojas. Es un día hermoso. No está para melonear con tanto frío. Y si se puede, acostumbrarse a ello, y un día llegar así a un estado Alexis Zorba. Aunque lo sienta y sea una contradicción muchas veces, llegar al estado Alexis Zorba. No me importa ya el qué diré. Que lo haya intentado alguna que otra y pasada vez, quiero recuperar mi Alexis. Quiero mentirlo siquiera. Y si quiero, puedo. Eso digo. Me digo. Eso me repito. Que si quiero, entonces Zorba, Alexis.
Seguro que a Kazantzakis le pasó lo mismo y...
14 septiembre, 2007
Al llegar a la mitad de la plazoleta se para… Camina hasta ahí como si lo esperara una especie de zeitgeits. No es dado que una vuelta atrás prevenga a un mejor amor.
Ni medio. Amor. ------
Amor.
Convidame un poco, querés.
Tengo varios ocupaciones estos días y una de ellas se ocupa de esperarme. Espera ser; yo la ocupo.
En esta jaula paciente que llamamos ser: arrojás la moneda sin acaso elegir. Te arrojás detrás. Vos no temblás. La moneda acaso. En la esquina del Cabildo fue la última vez que temblé. Tenía más café que sangre en el cuerpo, hacía frío y yo desabrigado. Fumé uno, dos cigarrillos. Me subí a la baranda del subte. Después me abotoné un poco el saco y sentí verte llegar, verte no llegar y verte acaso llegar. Pero más tarde.
No tengo el tiempo de antes ni las ganas de antes ni las mentiras de antes. Antes hacía cosas que me sorprendían. I was able to slide myself. Estoy perdiendo el tiempo. Digo me voy con demasiada regularidad y con aún más dedicación.
Vuelvo al cuaderno en un par de horas. A la misma mesa. Lo que no sabía Blanchot es que la communaute es también incommunicable y que el estar en el mismo circuito de vanidades no significa que nos debamos demasiado.
Duele, a veces.
Ni medio. Amor. ------
Amor.
Convidame un poco, querés.
Tengo varios ocupaciones estos días y una de ellas se ocupa de esperarme. Espera ser; yo la ocupo.
En esta jaula paciente que llamamos ser: arrojás la moneda sin acaso elegir. Te arrojás detrás. Vos no temblás. La moneda acaso. En la esquina del Cabildo fue la última vez que temblé. Tenía más café que sangre en el cuerpo, hacía frío y yo desabrigado. Fumé uno, dos cigarrillos. Me subí a la baranda del subte. Después me abotoné un poco el saco y sentí verte llegar, verte no llegar y verte acaso llegar. Pero más tarde.
No tengo el tiempo de antes ni las ganas de antes ni las mentiras de antes. Antes hacía cosas que me sorprendían. I was able to slide myself. Estoy perdiendo el tiempo. Digo me voy con demasiada regularidad y con aún más dedicación.
Vuelvo al cuaderno en un par de horas. A la misma mesa. Lo que no sabía Blanchot es que la communaute es también incommunicable y que el estar en el mismo circuito de vanidades no significa que nos debamos demasiado.
Duele, a veces.
12 septiembre, 2007
09 septiembre, 2007
bande-moi les yeux
Bataille
Yo supe de un amor asesino.
Comerlo hasta los huesitos.
Supe de un amor que no tenía
nada
del amor.
Lo supe y lo mentí.
Inhumándolo.
Y lo supe hasta verlo venir,
Ver que venía, el amor en flor.
Yo supe de un amor que hacía
el amor tan sólo
con las cosas perdidas.
Y supe morirlo al fin,
al amor cayéndolo
de sí partiéndolo
al amor, mi amor.
29 julio, 2007
4
Que soñabas con la palabra imberbe,
“como salsipuedes imberbe”
Palabra que aún funde la resistencia, que no muera de muerta, que no entienda que al hacer mi patria podría yo soltar un millón de estrellas,
que caiga y que finalmente diga seré otra.
“como salsipuedes imberbe”
Palabra que aún funde la resistencia, que no muera de muerta, que no entienda que al hacer mi patria podría yo soltar un millón de estrellas,
que caiga y que finalmente diga seré otra.
24 julio, 2007
3
Cerf-Mayer… el baile de los paracetamoles de dedo a dedo, borde de la mesa:
una urraca que se hace fuego en tu boca.
Como un secreto mal guardado, suele suceder todo.
Tu risa pop-corn, mi salvaje quedarme quieto y entonces eso que llamamos futuro.
una urraca que se hace fuego en tu boca.
Como un secreto mal guardado, suele suceder todo.
Tu risa pop-corn, mi salvaje quedarme quieto y entonces eso que llamamos futuro.
23 julio, 2007
2
Naked and alone we came into exile
La solapadita de la muerte. Su aguijoneo, su monsters paradise… Nada más sospecharla y se te tuercen las lágrimas. Ella, la zumba-silencios, encomio de su dolor, muequita de lado, sentada sobre el cordón de la vereda. Sabe que en la vida sólo pasa la vida y que de paso nos vamos en la vida que nos pasa. Y que me cuente que acaba y que sigue, y que empieza casi siempre.
Su alma es ese banco de suplentes. Soga con la que amaestrar la caricia de la memoria. Cada nombre, un fantasma. Todas tus noches, pelusita, son iguales. Todos tus dónde de noche y amaneceres en dónde. Y todos los fantasmas que en tu amanecer naufragan.
21 julio, 2007
1
Andar de santito es privilegio de pocos. Porque, tarde o temprano, la santidad duele. Calienta muelas. Todos con miradas de mula, cruzando cordilleras de espanto. Son los licores humeantes, la sangre, cómo huelen todas las prosas pacatas.
La verdadera venganza es la del hoy. La del jugador aguerrido multi-encomodinado. De reglas nos hicimos, y de reglas empezaremos a despistarlas. Tenemos tanta cobardía vana que nos habilita a morir sin un solo crujido. No más.
Hay senderos sin vergüenzas que no tienen lugar en imaginación alguna. Sobre todo cuando lo queremos todo rapidito y ordenadito. Y darle tres vueltas de llave.
La verdadera venganza es la del hoy. La del jugador aguerrido multi-encomodinado. De reglas nos hicimos, y de reglas empezaremos a despistarlas. Tenemos tanta cobardía vana que nos habilita a morir sin un solo crujido. No más.
Hay senderos sin vergüenzas que no tienen lugar en imaginación alguna. Sobre todo cuando lo queremos todo rapidito y ordenadito. Y darle tres vueltas de llave.
01 julio, 2007
uno se pasa el tiempo buscando amor, buscando poesía y luego el amor, la poesía se pasa el tiempo buscando la quinta pata a uno
11 mayo, 2007
Nombra los corazones que han dicho mañana, a los que le ha urgido la paciencia, a los que le han arrebatado el silencio.
Nombra los corazones que en todo caso saben recuperar su sangre.
Nombra los corazones que emanan a toda hora su sabiduría detenida, su memoria equivocada, su muerte imperturbable, su aliento migratorio.
Nombra a los corazones que surcan el vacío como cualquier otro paraíso.
Nombra los corazones que en todo caso saben recuperar su sangre.
Nombra los corazones que emanan a toda hora su sabiduría detenida, su memoria equivocada, su muerte imperturbable, su aliento migratorio.
Nombra a los corazones que surcan el vacío como cualquier otro paraíso.
05 mayo, 2007
(... ) buscando hoy, buscando mujeres-modigliani ---- Y empieza ya a caer la noche, la avenida Alcorta se estira un poco más, los autos se apretujan y la pastosa modernidad del museo reluce como un acento circunflexo, que además de serlo, acentúa radiante bajo el cielo sucio de esa ciudad que se hace río. Pero G, detrás de sus ojos (y es que detrás de esos ojos es donde G es) espera. Se planta frente al lienzo por más de una hora, va y viene, se sienta en esos bancos largos del pasillo, trae café, mastica chicle, viene y va, se planta y espera... en realidad es eso: una sensación de víspera, un momento de revelación que no acaba de impactar, o sus siluetas quizás, sus fantasmas encomendados... Modigliani mira a G desde su pincel y G espera en Modigliani, en la huída de esos trazos... La Tierra suspira, Modigliani mira, G se impacienta ----------- y pasa dos horas más, en un momento es la única persona en la sala, no se oye un solo ruido, da unos pasos hacia atrás, luego se acerca otra vez, observa, esconde los ojos y vuelve a mirar. Luego parte. Baja por la escalera mecánica, cruza el hall de entrada, se acuesta sobre el césped de afuera, mira los autos, su lenguaje de luces... y el ahora que es otra huída más, como otro Modigliani más y no sólo Modigliani, también Matisses, Klimts, Daumiers listos para huir, para impacientar al mundo, G siempre se impacienta cuando detrás de sus ojos siente que algo la está esperando, pero fuera, algo como un relámpago roto, una suerte de descenso; y es médium, es el viento deshojándose en la lluvia (...)
26 abril, 2007
Este lugar, supongamos Praga.
Quiero ir allá/ más allá/ no tanto más allá.
¿Y que por ir allá me pierda de estar más allá, me olvide de estar acá, ya no vaya a aquí nomás?
Este lugar, supongamos Lubislinea, ya no tiene regreso a casa.
Quiero ir allá/ más allá/ no tanto más allá.
¿Y que por ir allá me pierda de estar más allá, me olvide de estar acá, ya no vaya a aquí nomás?
Este lugar, supongamos Lubislinea, ya no tiene regreso a casa.
24 abril, 2007
restless sleep # 3
Aguja y Garrafa
Dig well, Dig Well
En Prisión
Las camas dadas vuelta
Vamos por más!--- ella se revela zarpándole el miedo de una vena... el cana se acogota en su saliva.. La nena psicotrópica de los muertos malvenidos.
Detrás está Espejito, alma de antivol---- dona, la dona, a toda hoda anodha.
Somos la carcajada rota del aire. Adentro, nos afanamos de vástagos sueños que rápido mueren. Muere el rey así.... Salud!
y parece que no todos somos iguales.
Pero dónde ponés el fervor, nene!
Dig well, Dig Well
En Prisión
Las camas dadas vuelta
Vamos por más!--- ella se revela zarpándole el miedo de una vena... el cana se acogota en su saliva.. La nena psicotrópica de los muertos malvenidos.
Detrás está Espejito, alma de antivol---- dona, la dona, a toda hoda anodha.
Somos la carcajada rota del aire. Adentro, nos afanamos de vástagos sueños que rápido mueren. Muere el rey así.... Salud!
y parece que no todos somos iguales.
Pero dónde ponés el fervor, nene!
22 abril, 2007
En el periesfera de tu amor, dando tumbos, casi acompañado, casi ensimismándote, despacito, como para que oigas solamente que pasé dejando acaso un pájaro caído.
Me duele, decís.
Me duele, decís.
20 abril, 2007
19 abril, 2007
Ahora eres el amo anónimo del mundo, ése sobre el que la historia no tiene ya prisa alguna, ése que no siente ya a la lluvia caer, ése que no ve ya a la noche llegar.
No sabes más que de tu propia evidencia: la de tu vida que continúa, la de tu respiración, la de tu paso, la de tu caída. Ves a la gente ir y venir, las multitudes y las cosas hacerse y deshacerse.
Ves, en la vitrina minúscula de una mercería, un cortinado sobre el que tus ojos se quedan repentinamente fijos: sigues de largo: eres inaccesible.
No sabes más que de tu propia evidencia: la de tu vida que continúa, la de tu respiración, la de tu paso, la de tu caída. Ves a la gente ir y venir, las multitudes y las cosas hacerse y deshacerse.
Ves, en la vitrina minúscula de una mercería, un cortinado sobre el que tus ojos se quedan repentinamente fijos: sigues de largo: eres inaccesible.
Georges Perec, Un homme qui dort
18 abril, 2007
L'obsession de la naissance procède d'une exarcebation de la mémoire, d'une omnipresénce du passé, ainsi que d'une avidité de l'impasse, de la première impasse. ---- Point d'ouverture, ni partant de joie, qui vienne du révolu mais uniquement du présent, et d'un avenir émancipe du temps
Emil Cioran, L'incovénient d'être né
la ciudad, como la soñaba Guy Debord, es un state of mind más que un sitio o una circunstancia, pero dentro de las ciudades, dentro de sus puertas cerradas, turbios entre las paredes imperturbables aparece un mundo como nunca podremos pensar a este mundo, un mundo que se abastece de los minutos que pasan, de las horas siempre hipnóticas, de la imposible calma con la que se contempla, casi temiéndolo, que sobreviviremos a cada uno de nuestros pensamientos, que ellos son ese olvido al que creemos invicto y que no hay razón para no pensar que huyen porque bien que dejamos que salgan
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